El Castillo de Buda (en húngaro Budavári Palota) es uno de los imprescindibles de Budapest y, junto al Puente de las Cadenas y el Parlamento, forma parte del conocido como triángulo de la fama de la capital húngara.
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Historia del Castillo de Buda
El Castillo de Buda tiene 7 siglos de historia, aunque hay que decir que el actual poco o nada tiene que ver con el original. Tras la invasión tártara de 1241, el rey Béla IV de Hungría decidió reconstruir y reforzar las fortalezas existentes a la par que creaba nuevos castillos (cerca de cien). Uno de los emplazamientos elegidos para levantar una nueva fortaleza fue Óbuda (que significa vieja Buda), provocando que la zona comenzase a poblarse. Una vez construida, la nueva fortaleza comenzó a ser residencia habitual de los reyes húngaros, provocando que Buda poco a poco ganase importancia política, comercial y estratégica.
Fue bajo el reinado de Carlos Roberto de Anjou-Sicilia, coronado en 1310 como Carlos I de Hungría, que Buda pasó a ser la residencia oficial de los monarcas húngaros y sede de la corte real. Tanto Carlos I como su hijo, Luis I, reformaron constantemente el castillo, haciendo que este poco a poco ganase en lujo y notoriedad: en esta época el castillo albergaba tanto justas y torneos como asambleas reales o encuentros diplomáticos.
Durante los sucesivos reinados el castillo siguió ganando en lujo y relevancia, destacando las reformas de estilo renacentista llevadas a cabo por el rey Matías Corvino, que decoró las fachadas externas y muros internos. En esta época el castillo se convirtió en uno de los centros culturales más relevantes de Europa Central y Oriental siendo poblado por multitud de artistas y humanistas.
Los otomanos y la Era Moderna
Tras la muerte de Matías Corvino, Hungría se debilitó paulatinamente debido a constantes crisis económicas y una mala gestión de los monarcas. Esto provocó que el poderoso Imperio Otomano aprovechase la situación para exigir el pago de tributos que Luis II, nieto de Matías Corvino, se negó a pagar. En respuesta a la negativa, Solimán I, el Magnífico, movilizó a sus ejércitos con intención de conquistar Hungría y usarla como base para una posterior invasión del Sacro Imperio Romano Germánico. Luis II se enfrentó a los turcos en 1526 en la Batalla de Mohács, cayendo derrotado. La muerte del rey dio lugar a una serie de conflictos dinásticos por la sucesión que terminaron en 1541 cuando Solimán el Magnífico acabó con la resistencia húngara y tomó el Castillo de Buda, ocupando el centro de Hungría durante cerca de 160 años.
Tras el fallido Sitio de Viena de 1683, los ejércitos del Sacro Imperio se contraatacaron en Hungría en 1686 y expulsaron a los turcos del castillo de Buda y reunificaron el reino, eso sí, ahora bajo el dominio de los Habsburgo.
Tras la expulsión de los otomanos la fortaleza fue reconstruida y profundamente restaurada ya que esta había sufrido cuantiosos daños durante su liberación. Monarcas austriacos como María Teresa I y Francisco José I invirtieron mucho en convertir al Castillo de Buda en residencia real.
El Castillo en los siglos XIX y XX
Durante el siglo XIX el castillo continuó siendo constantemente remodelado, primero siguiendo los planes del arquitecto Miklós Ybl y, más tarde, los de Alajos Hauszmann.
Sin embargo, al igual que prácticamente el resto de Europa, el castillo volvió a ser dañado durante el Asedio de Budapest de 1945. Hungría era entonces el último aliado que les quedaba a los nazis y, cuando estos descubrieron que estaban negociando una rendición al ejército soviético en secreto, invadieron Budapest y tomaron el Castillo de Buda sin apenas resistencia. Los nazis se establecieron en la capital húngara y la convirtieron en una fortaleza desde la que planeaban resistir el avance del ejército rojo, lo que dio lugar al asedio, tan duro que muchos historiadores lo consideran un segundo Stalingrado, del cual el castillo salió gravemente dañado.
Tras esto, el castillo tuvo que ser nuevamente restaurado, finalizándose las obras en 1950.
Actualmente el Castillo de Buda alberga la Galería Nacional de Hungría, El Museo de Historia de Budapest y la Biblioteca Szcéchenyi.
Museo de Historia de Budapest

Aunque el museo como institución nació en 1887, no es hasta 1967 que se emplaza dentro del Castillo de Buda. La colección abarca desde la prehistoria húngara hasta los tiempos modernos, exceptuando las obras de la época romana, que se encuentran en el Museo de Aquincum y los objetos de la historia reciente que se exhiben en el Museo Kiscell.
El museo está dividido en cuatro plantas: tres de ellas se encuentran en la superficie y la cuarta en el sótano.
En el museo podremos ver desde útiles prehistóricos con más de 4.000 años de antigüedad procedentes de Farkasrét, pasando por recreaciones históricas con objetos de uso cotidiano, hasta objetos y enseres personales de los distintos reyes que habitaron el castillo durante el transcurso de los siglos. La parte subterránea es un museo en sí: la visita transcurre por pasillos y salas reconstruidos tras la Segunda Guerra Mundial.
A pesar del alto valor de las exposiciones el museo tiene un contra bastante poderoso: la mayor parte de las explicaciones tan solo están disponibles en húngaro, lo cual dificulta a los turistas la comprensión de las obras expuestas. En este sentido, quizá lo más interesante del museo sea el sótano ya que es la parte que no necesita de explicación.
Galería Nacional Húngara
Como su propio nombre indica, la Galería está dedicada al arte húngaro. Para ver obras de arte internacionales tendremos que visitar el Museo de Bellas Artes.
La Galería Nacional comprende obras de arte desde la Edad Media a la Época Contemporánea. La gran mayoría de ellas son de carácter pictórico, aunque también podremos encontrar algunas esculturas.
Se trata de una visita obligada para los verdaderos amantes del arte, pero de no ser así, quizá resulte algo decepcionante ya que el interior de la galería no es especialmente vistoso.
Biblioteca Szcéchenyi
También conocida como Biblioteca Nacional Húngara es un museo que se enfoca en reunir y mostrar los libros publicados dentro de Hungría, los libros existentes en húngaro, los libros publicados por autores húngaros y los libros que tratan sobre Hungría. Su nombre se debe al conde Ferenc Széchényi, un noble que a finales del siglo XVIII reunió una enorme colección de libros en húngaro para después cederlos a Hungría. Tras esta donación se produjeron muchas otras.
En 1808 formaba parte del Museo Nacional Húngaro y así continuó hasta 1949, año en que se convirtió en una institución independiente. En 1985 fue ubicada en el Castillo de Buda.
La Biblioteca cuenta con más de 7 millones de obras entre las que destacan cerca de 1 millón de manuscritos, casi 1700 incunables y la Chronica Hungarorum, primer libro impreso en Hungría en 1473.
Esta es una visita obligada para cualquier bibliófilo del mundo y amantes de las antigüedades en general. De no serlo quizá no te merezca la pena.
Cómo llegar al Castillo de Buda
El Castillo está situado en la colina de Buda, en el distrito I, y puedes subir andando por las escaleras que parten desde el lateral del Puente de las Cadenas. También puedes subir en el funicular Budavári Sikló (1200Ft por viaje, si compras ida y vuelta te hacen descuento, funciona de 7:30 a 22:00) o bien puedes caminar por la cuesta que hay junto al funicular y ahorrarte el dinero ya que no es un paseo demasiado pesado.
Para llegar hasta la zona de la colina de Buda puedes coger los autobuses 5, 16 y 78.
Precios y Horarios
Pasear por los jardines del castillo es gratis, no así la entrada a los museos que alberga o el laberinto, del que hablaremos a continuación. El horario para visitar la Galería Nacional de Hungría y el Museo de Historia de Budapest es de 10:00 a 18:00 y abren de martes a domingos. El precio de la entrada para la Galería es de 1000Ft (te cobran un extra para poder sacar fotos e incluso un poco más para grabar vídeo). El precio de la entrada para el Museo de Historia es de 1300Ft. El acceso a la Biblioteca Nacional es gratuito pero se ha de reservar previamente por teléfono.
El Laberinto del Castillo de Buda
Lo primero que hay que decir es que, pese a su nombre, el Laberinto no se encuentra en el Castillo de Buda sino que está cerca de la Iglesia de San Matías y el Bastión de los Pescadores y esta es la razón por la que lo colocamos en un apartado distinto al Castillo de Buda.
Se trata de un laberinto generado de forma natural por la erosión de las aguas termales que tanto abundan en Budapest y que posteriormente se ha ido ampliando de manera artificial para darle diferentes usos.
En la Prehistoria el complejo de cuevas servía como refugio natural para el hombre. En la Edad Media el complejo se amplió de forma artificial. Más tarde fue utilizado como prisión, cámara de tortura, bunker, caja fuerte, bodega de vino, hospital e incluso, como instalaciones secretas militares. Es en 1980 cuando el laberinto comienza a usarse con fines culturales.
La visita comprende unos 1.200 metros en los que podrás disfrutar de una experiencia muy inmersiva durante la que verás pinturas rupestres, estatuas e incluso una fuente de vino, todo haciendo alusión a los distintos usos a los que fue destinado el laberinto.
Hay que decir que la temperatura en el interior es baja, por lo que no te olvides tu abrigo ya que, incluso en verano, el frío se nota.
Aparte del recorrido habitual existe también la opción de visitar otras partes del laberinto, bien de forma individual o bien por parejas (laberinto del amor). Estos recorridos se reservan en la recepción del laberinto.
Cómo llegar al Laberinto
El acceso al Laberinto se encuentra en el número 9 de la calle Uri Utca, en el distrito I. Para llegar hasta ahí puedes coger el funicular Budavári Sikló o bien uno de los buses 16, 16A o 116.
Precios y horarios
El Laberinto está abierto todos los días de 10:00 a 19:00 aunque lo ideal es visitarlo a partir de las 18:00 ya que se apagan las luces y te dan unos faroles para la visita, proporcionando una experiencia apasionante.
El precio de la entrada para los adultos es de 2500 Ft, para los estudiantes, jubilados o profesores de 2000 Ft. También existe la posibilidad de comprar un abono familiar por 5000Ft que permite la entrada a dos adultos y dos menores de 12 años. Presentando la Budapest Card el precio se reduce a 2300 Ft.